06/03/2014 - Día 4 del juicio contra Oscar Pistorius
Tras iniciarse el juicio con el testimonio del vecino de Oscar Pistorius Charl Johnson, en el que afirmó haber oído los gritos de una mujer la noche de San Valentín de 2013 y también varios disparos procedentes de la casa del atleta, llegó la reveladora declaración del octavo testigo: Johan Stephens Stipp.
"Estaba hablando por teléfono, colgué y fui directamente al balcón para ver si podía ver algo. Vi una luz encendida [la del baño] y a una persona moviéndose de derecha a izquierda. Entonces fue con escuché a un hombre gritar '¡Ayuda! ¡Ayuda!'", confesó Stipp, quien vive a 72 metros de distancia del domicilio de Pistorius en Silverwoods Country Estate.
Sorprendido por la situación, Stipp no dudó en llamar inmediatamente al guardia de seguridad Johan Stander y ofrecerle su ayuda. Después de decirle dónde se habían producido los disparos y los gritos, el propio Stipp se acercó a la casa de Pistorius y asegura que vio a una mujer en el suelo y a un hombre de rodillas gritando: "Le disparé. Pensé que era una ladrona y le disparé".
Según la versión del testigo, fue el propio Pistorius quien estaba tratando de abrir las vías respiratorias de Reeva, pero las pupilas de la modelo ya estaban fijas y dilatadas. No había signos de vida.
"Intenté hacer una maniobra para abrir las vías respiratorias, pero era muy difícil. No había signos de vida. Abrí su ojo derecho: la pupila estaba fija, dilatada y la córnea estaba blanquecina, en otras palabras, se estaba resecando. Así que para mí era obvio que había sido herida de muerte. Miré su cuerpo y vi que estaba herida en el muslo derecho, también en el brazo derecho. Cuando miré un poco más, vi que había sangre y tenía lo que parecía tejido cerebral en la zona derecha de su cráneo", confesó el doctor.
Ante la última declaración de Stipp, Pistorius comenzó a llorar.
Ante la última declaración de Stipp, Pistorius comenzó a llorar.
Imágenes:
Mirror





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