Putoamismo: Dícese de la “cualidad” innata que posee una persona para hacer y decir lo que le viene en gana sin importarle las repercusiones porque su calidad es tal que se lo puede permitir; generando a su vez un enaltecimiento por parte de las masas, que sumado al propio ego personal, llega al “endiosamiento”, aderezado con un puntito o puntazo de arrogancia.
O lo que viene a ser una definición más sencilla del término:
Mario Balotelli.
Siempre ha habido futbolistas dotados de esta “cualidad” innata
de crack que se puede permitir el lujo de deslumbrar con impresionantes
destellos de su calidad. Muchos de ellos se han ceñido al apartado “amable” del
vocablo, dando muestras de narcisismo y ego en algunos casos, pero nunca antes
este término se había fusionado de manera tan extraordinaria con uno de ellos
como con SuperMario. Con Balotelli el término ha alcanzado su máxima expresión.
Balotelli es capaz de subir a los altares a la misma
velocidad con la que cae en picado hacia los infiernos. Para algunos es un
auténtico genio del fútbol, para otros un chaval “loco” al que la fama se le ha
subido a la cabeza. "Balotelli ha perdido la cabeza" afirmó Mourinho. "No está bien de la azotea, diría que está un poco loco" aseguró el propio Ancelotti. Pero todos coinciden en que su potencial es descomunal. Sin embargo, el único peligro que ronda de cerca a Balotelli es el propio Mario. Como si de una lucha interna se tratara entre el doctor Jekyll y Mr. Hyde, Balotelli parece moverse sobre una delgadísima línea que separa la genialidad, de sus locuras.
En su colgante de oro figuran tres valores que todavía
son para él mucho más que una asignatura pendiente: “Profesionalidad, esfuerzo
y humildad”.
Profesionalidad. "Tampoco es tan grave, estaba pasando el tiempo" afirmó
Mario tras pasarse todo el partido jugueteando en el banquillo con su
nuevo iPad, mientras la selección italiana luchaba por la clasificación para la Eurocopa 2012 ante Islas Feroe.
“Me aburría mucho”.
Ésta fue la excusa de SuperMario después de que el Manchester City le
impusiera una sanción por tirarles dardos a los juveniles del equipo durante su
entrenamiento en la Ciudad Deportiva, algunos de los cuales impactaron en el
cuerpo de los jóvenes futbolistas.
Esfuerzo. "Me voy de farra con Faye Evette hasta el próximo año" escribió en su cuenta de Twitter. No hay más que ver imágenes como ésta.
Humildad. "Sólo hay un futbolista algo mejor que yo, Messi, los demás están por debajo" sentenció al recibir el 'Golden Boy' al mejor jugador europeo menor de 21 años. A lo que añadió, "¿Quién habría ganado ese premio si no era yo?".
Además de querer retirar a Francesco Totti con una frase lapidaria, "Abuelo, estás acabado", le dedicó
unas palabras a Cristiano Ronaldo, "A este chico le diría que lo puedo hacer mucho mejor que él, la verdad".
Éste es Mario Balotelli. Hombre capaz de marcar un gol
decisivo con su selección y dirigirse a su propio banquillo para insultar a sus
compañeros y al cuerpo técnico. El que en un entrenamiento observa desde una
cómoda colchoneta cómo el sudor recorre la cara de sus compañeros mientras
hacen flexiones. Capaz de errar ocasión tras ocasión en una Eurocopa, pero
sentenciar el pase a la final de la Eurocopa con dos golazos y acallar de golpe
todas las críticas. El que en la celebración de un gol, se quita la camiseta
sabiendo que le van a mostrar la cartulina amarilla y al finalizar el partido no
duda en decir: “El árbitro me sacó amarilla porque vio mi cuerpo y se puso
celoso”. Es el que tiene muy claro su papel en la final ante España: “A España
espero marcarle cuatro. No le tenemos miedo”.
Señoras y señores, estamos ante la máxima expresión de
putoamismo hecho hombre. Mario Balotelli.









muy buen artículo
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