rr “Ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Río es mi objetivo” Javier Gómez Noya - Comunicación Nerea Pita

31/10/14

“Ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Río es mi objetivo” Javier Gómez Noya

2014 Entrevista de Nerea Pita publicado en MARCA Plus - 


Al mismo ritmo que avanzan sus brazos en el agua, sus piernas sobre la bicicleta y sus pies en suelo firme, lo hace la carrera del mejor triatleta español de la historia. Después de lograr la plata olímpica en Londres y de convertirse en una leyenda del triatlón, Javier Gómez Noya tiene en mente su próximo reto: ganar la medalla de oro en Río 2016, el único título que falta en su palmarés.



Campeón del Mundo por cuarta vez, plata en los Juegos Olímpicos de Londres, ganador del Campeonato del Mundo de Iron Man 70.3… Sólo falta el oro olímpico.
Tengo un palmarés mejor de lo que podría haber imaginado. Estoy muy contento y muy orgulloso, pero faltan cosas. Me encantaría conseguir un oro olímpico, que va a ser el objetivo a medio plazo y vamos a luchar muy duro por eso, volver a ser campeón del mundo… Me encanta tratar de superarme día a día y espero que pueda seguir haciéndolo muchos años más.

¿Podría decirse que no conseguir el oro en los Juegos Olímpicos es la espinita que tiene clavada? 
Más que una espinita, conseguir el oro es un objetivo. Sí que tenía una espinita después de Pekín 2008 porque llegaba como favorito y quedé cuarto. No estuve a mi mejor nivel. En Londres sentí mucha presión para tratar de conseguir esa medalla y quedé segundo. La plata me supo muy bien, pero ahora hay que tratar de superarse. Voy a poner todos los medios y a dar el máximo para mejorar ese puesto de Londres. Estamos muy mentalizados para ir a por todas. Si se consigue, perfecto; si no, seguiré contento con mi carrera deportiva.

¿Cómo vivió esa prueba de triatlón en Londres 2012?
Fue una carrera muy emocionante. Para nosotros fue algo increíble porque no estamos acostumbrados a que haya tanta gente. De los triatlones en los que he estado, fue en el que había más público. Recuerdo el griterío de la gente durante todo el circuito, desde que salimos del agua hasta que cruzamos la meta. Espectacular. En la carrera en sí estuve al mejor nivel al que podía estar en esa época: corrí en 00:29:17, en bici fui a una media de 33 km/h y en la natación salí segundo del agua. Pero Alistair Brownlee fue más rápido que yo. La plata fue justa.

Todavía falta mucho tiempo para los Juegos Olímpicos de Río 2016, pero ¿cree que en Brasil veremos su mejor versión?
De cara a dos años puede pasar de todo, pero ahora mismo estoy muy bien. Esta temporada he dado un salto más de calidad, he ganado más carreras que nunca, he conseguido dos títulos mundiales y eso es buena señal. A mi mejora física y táctica se une que cada vez tengo más experiencia. Seguiré trabajando pasito a pasito, puliendo mis defectos y con el objetivo de llegar a mi máximo nivel.

Si todo sigue su curso, tendrá enfrente a dos portentos del triatlón: los hermanos Brownlee.
Se ha creado una rivalidad entre los Brownlee y yo que ha sido buena para el triatlón porque genera expectación. Son los mejores rivales contra los que he competido y eso que me ha tocado lidiar con varias generaciones. Son muy difíciles de batir. Tienen muchos puntos fuertes y pocos débiles. Siempre están por delante en el agua, en bici son muy agresivos y todo el mundo ha visto lo que son capaces de hacer corriendo. Para ganarles debo tener mis puntos fuertes mejores que los suyos. Tengo que correr en 00:29:00 y eso es complicado, pero ya lo he hecho alguna vez y confío en mí mismo. Lo puedo hacer.

Otro de los que está destacando es Mario Mola, ¿cómo está viendo su evolución?
A Mario lo llevo siguiendo desde júnior y ha mejorado mucho desde que se fue a entrenar fuera. Los resultados están ahí: Tercero del mundo en 2013 y subcampeón este año. Acabar el Mundial por delante de los Brownlee quiere decir que estás a un nivel muy alto. Mario no es una promesa, sino un rival a batir y lo será también de cara a los Juegos Olímpicos porque nos va a poner a todos las cosas muy difíciles.



EL RECONOCIMIENTO SE RESISTE

Este año ha sido nominado a los premios Laureus como ‘Mejor deportista del año’. Un reconocimiento muy merecido. 
Me enteré por la prensa de que estaba nominado a los premios Laureus y para mí es un honor. Quiere decir que se reconoce el trabajo de toda mi carrera deportiva. Que un triatleta, siendo el triatlón un deporte no tan popular, esté en esos premios de tanto prestigio a nivel mundial creo que es muy bueno para mi deporte. Estoy encantado.

¿En su caso también se cumple aquello de que “nadie es profeta en su tierra”? 
Es difícil saberlo. Noto que la gente del deporte valora mucho lo que hago y recibo muchas felicitaciones, pero quizás a nivel mediático e institucional no tenemos el reconocimiento que nos gustaría, tanto los triatletas como muchos otros deportistas de disciplinas no tan populares que están consiguiendo grandes resultados.

Consigue algo histórico y sin embargo, su hazaña se olvida de un día para otro. ¿Siente frustración?
Sí, pero ya estoy acostumbrado. Llevo años con esa frustración y entonces no le doy muchas vueltas. Consigues resultados, títulos… pero sólo tienes un poco de espacio en los medios un día. Al día siguiente ya estás olvidado. Esto hace que potenciales campeones abandonen este deporte por no tener apoyos suficientes.

¿Qué siente cuando ve a miles de personas recibiendo a la selección de fútbol por ganar un Mundial y pocos le esperan a usted para celebrar sus títulos?
Esto ocurre porque nuestro deporte no es de masas, ya sea porque no genera el interés que esperamos o porque los medios de comunicación no lo apoyan. A veces la gente ve lo que le dan los medios. La Fórmula 1 no era un deporte seguido en España, pero llegó un campeón como Fernando Alonso con el apoyo de una televisión y toda la gente se enganchó. En el triatlón dos españoles hemos conseguido el primer y segundo puesto en el Campeonato del Mundo, algo que va a ser muy difícil de repetir en la historia, y era el momento ideal para que los medios de comunicación apostaran por un deporte espectacular que es el que más crecimiento está teniendo en España a nivel de licencias. Es una pena que la gente no pueda ver las pruebas del Mundial en la televisión, pero llevo más de diez años al más alto nivel y no ha cambiado nada. Tampoco espero que cambie.

¿Cómo es la vida de un triatleta con las condiciones económicas que ello supone?
Yo pago casi todos mis viajes, los de mi entrenador y los del equipo técnico que quiera llevar. A cambio luzco mis ‘sponsors’ en el mono. Cuento con grandes patrocinadores, todos extranjeros menos uno. Es el primer año que tengo un ‘sponsor’ español.  Se echa de menos que empresas privadas españolas apoyen a nuestros deportistas. No tenemos la suerte de que haya una inversión privada como en Inglaterra o Alemania, ni federaciones más potentes que pongan medios y facilidades para los deportistas.

A su pareja le deben más de 6.000 euros en premios. ¿Usted también se ha visto en esta situación?
Sí. Es una lástima porque las cosas no están como para tirar cohetes en este deporte y si aún encima vas a carreras en las que cuentas con unos premios en metálico que luego nunca se hacen efectivos, la situación es muy dura y hace que mucha gente abandone el triatlón.



UN PASADO DOLOROSO

Su carrera como triatleta estuvo a punto de terminar en 1999, cuando el Consejo Superior de Deportes le prohíbe competir al detectarle un problema cardiaco (valvulopatía aórtica congénita). 
¿Cómo fue ese momento?
Posiblemente mi carrera hubiera terminado en 1999. Cuando eres un chaval y te prohíben competir es difícil salir adelante si no tienes apoyos como los que tuve de mis padres y de mucha gente. Pude demostrar con argumentos médicos que podía practicar este deporte sin ningún tipo de riesgo para mi salud. Costó, pero me hizo más fuerte. Cuando volví a competir lo hice con más ganas, valorando más el hecho de estar en una línea de salida.

¿Pensó en abandonar el triatlón?
Sí, lo pensé. Lo primero es la salud, por eso quise constatar que podía realizar este deporte sin ningún tipo de riesgo. Si lo hubiera habido, lo habría dejado. Visité a muchos médicos en España y en el extranjero, opinaron que podía practicar triatlón sin riesgo y decidimos luchar por mi derecho a competir. Me parecía una injusticia que no pudiera hacerlo. Costó tiempo y muchos días tristes en mi vida, pero al final se impuso el sentido común y pude volver a competir como merecía.

Otro momento duro en su carrera fue cuando no lo convocaron para los Juegos Olímpicos de Atenas teniendo ya a sus espaldas un palmarés espectacular. 
Fue una injusticia tremenda que no me llevaran a esos Juegos porque me lo había ganado en la competición. Siendo sub-23 quedé octavo en un Campeonato del Mundo absoluto y eso casi nadie lo ha hecho en la historia. Me pareció injusto no sólo por lo que podría haber hecho en esa carrera, sino más bien porque esa experiencia seguro que me habría valido mucho de cara a Pekín 2008.

Por último, ¿qué pasará con Javier Gómez Noya después de Río 2016?
Me motiva probar algo en larga distancia, hacer Iron Man… Los Juegos de Río son un gran objetivo, pero no lo es todo en el deporte. Me motiva lo mismo ganar el Iron Man de Hawái o volver a ser campeón del Mundo porque a nivel deportivo es tanto o mayor que los Juegos. Sin embargo, lo que tienen los Juegos es que son un gran evento una vez cada cuatro años con una repercusión mediática brutal.



Fotografías:
Garmin

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