03/03/2014 - Día 1 del juicio contra Oscar Pistorius
Ya no entra cabizbajo en los juzgados. Tampoco tembloroso. Parece no ser la misma persona que hace poco más de 365 días se sentaba con un llanto desesperado en el banquillo de los acusados declarándose inocente del asesinato de su novia Reeva Steenkamp. La imagen de Oscar Pistorius es distinta, hoy encarna al hombre aparentemente sereno que no duda en mirar la esfera de su reloj para comprobar que el tiempo no se ha detenido, que las manecillas siguen inexorablemente su curso y que todo esto no es una maldita pesadilla.
"Mi marido y yo nos fuimos a la cama entre las 21 y 22 horas. Después de las 3 de la mañana, los gritos de una mujer me despertaron. Eran espeluznantes, de angustia y de miedo. El terror que había en la voz de esa mujer es muy difícil de explicar. Solo alguien grita así cuando su vida corre peligro. Es algo que te deja completamente helado", aseguró la señora Burger.
Los gritos cesaron poco antes de recibir el primer impacto de bala. Después, el silencio. Y por último, el sonido de otros tres disparos realizados con una Parabellum 9 mm, el arma utilizada para cometer el homicidio. Entonces, es cuando llegaron los gritos de auxilio.
"Escuché a un hombre pidiendo ayuda en tres ocasiones", afirmó.
A pesar de la demoledora declaración de Burger, el abogado de Pistorius trató de desmontar buena parte de su versión preguntando si los gritos de una mujer que escuchó podrían haber sido del propio demandado o si confundió el sonido de los disparos con el del bate de críquet que el atleta utilizó para abrir la puerta del cuarto de baño donde se encontraba Reeva. Sin embargo, la testigo no varió ni un ápice de su declaración.
"Claramente oí cuatro disparos. Jamás escuché un bate de críquet", respondió Burger, quien también mostró en el juicio una imagen tomada esa misma noche a 177 metros del domicilio del atleta.
De momento, el juicio prosigue en Sudáfrica donde serán llamados a declarar 107 testigos para esclarecer si Oscar Pistorius asesinó premeditadamente a su novia Reeva Steenkamp o, si por el contrario, realmente la llegó a confundir con un ladrón que asaltaba su vivienda.
Imágenes:
The Guardian
Kim Ludbrook/EPA
Themba Hadebe/AP
Cuatro
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