rr “Todavía estamos lejos de Real Madrid y Barcelona” Unai Emery - Comunicación Nerea Pita

15/1/15

“Todavía estamos lejos de Real Madrid y Barcelona” Unai Emery

2014 Entrevista de Nerea Pita publicada en MARCA Plus - 

Dos ascensos, una Europa League y su camino firme por clubes como el Valencia y ahora el Sevilla figuran en la carta de presentación de uno de los entrenadores con mayor proyección del panorama futbolístico actual. Unai Emery analiza la Liga, la marcha de Rakitić o su etapa en el Valencia con la misma sinceridad que demuestran sus gestos sobre el césped. Claro, directo y conciso. 




¿Cómo califica el momento actual del Sevilla? 

Estamos en tres competiciones buscando nuestros objetivos. La Liga es lo que marca una regularidad, contando con la diferencia que nos pueden hacer en 38 partidos equipos como el Real Madrid, FC Barcelona e incluso Atlético de Madrid. Mantener el nivel de esos equipos es difícil, sobre todo cuando nos enfrentamos a ellos. Ahora nos estamos colocando y tenemos que ser muy exigentes en mantener esa regularidad en puestos europeos y nuestro objetivo principal es la Europa League. Tenemos la ilusión de volver a la Champions. La Europa League y la Copa del Rey son dos competiciones en las que el Sevilla se identifica mucho. Nunca puedes decir que eres favorito para ganarlas, pero sí tienes que ser un aspirante a que sea una ilusión. Tenemos unas perspectivas que nos ilusionan.

Además, ha logrado el mejor arranque en la historia del Sevilla. ¿Cómo se siente uno al lograrlo?

El hecho de poder conseguir el mejor arranque de la historia es un dato que consagra el trabajo colectivo, la idea del presente… Viene refrendado por la regularidad global. Esos datos se agradecen, pero lo que nos dicen es que hay que seguir haciendo las cosas bien y ser constantes.

¿La Liga se sigue viendo inalcanzable con equipos tan fuertes como Real Madrid y FC Barcelona?  

La Liga se ha ido recolocando en las posiciones en las que cada uno se siente más cómodo. Nosotros tenemos que hacer nuestro camino y no mirar la clasificación en el sentido de la comparación con el Madrid o Barcelona. Queremos mejorar nuestro actual puesto y ser un equipo competitivo, buscar momentos históricos para el Sevilla como puede ser un título o el mejor arranque de su historia. Claro que nos gustaría el título de Liga, pero es difícil y más en estos tiempos en los que tenemos que buscar el equilibrio y la sostenibilidad del club dentro de sus límites.

¿Es imposible entonces vencer al Real Madrid y al Barcelona? 

Son los máximos ganadores de las Ligas. Los clubes que años atrás habían conseguido ganar alguna se ven imposibilitados porque Madrid y Barça han crecido mientras el resto de los equipos o han decrecido o se han mantenido. Eso es una realidad. Es como la crisis en España. La mayoría de la gente tiene que volver a dar unos pasos atrás para ser estable, pero otros aprovechan para crecer. Ellos han crecido, son capaces de generar ingresos como para tener a los mejores jugadores del mundo, como Messi y Cristiano. Ahora sus presupuestos son diez veces superiores a los del resto de equipos. El único que logra mantener un poquito ese tren es el Atlético, pero el resto convivimos con mucho trabajo, esfuerzo y buenos profesionales para mantener una posición estable, que está lejos del Real Madrid y Barcelona. Competir con ellos para ganarles es difícil, pero luego en momentos puntuales puedes encontrar que ellos tengan un mal día, y eso es lo que se busca.

Mucha gente podría interpretar ese mensaje como derrotista.

Mis mensajes son realistas y positivos. Yo quiero ilusionar a la gente. Somos ambiciosos, pero existen unas realidades muy marcadas. No tenemos que estar pendientes de ellos. Quiero ilusionar cada semana y vivir cosas muy bonitas, sin poner objetivos a largo plazo, sino disfrutando en el camino.

¿Qué pasó ante el Barcelona? ¿Qué errores cometió el equipo para obtener ese resultado en contra tan abultado?

Hemos destacado por jugar bien al contragolpe, pero en ese partido no pudimos porque lo hicimos mal nosotros y también porque el Barcelona no nos dejó. No fuimos capaces de, teniendo el balón, llegar a su portería con peligro. Tenemos que trabajar más para tener más el balón y crear peligro, hacer mejor las situaciones de juego y de estrategia defensiva.

En ese partido Messi superó el récord de Zarra como máximo goleador de la Liga. ¿Estamos ante el mejor jugador del mundo?

Uno cuando habla de Messi, ya llega a cansar. Yo sé que junto con Cristiano Ronaldo son los mejores jugadores del mundo. ¿Quién es mejor? Cada jugador tiene su momento. No puedo alabar más a Messi porque encima parece que nos lo agradece con partidos buenos contra nosotros, a ver si toca un día que se lesione ante nosotros… [ironía] Al final es una parte más del fútbol. Ojalá tenga muchas oportunidades de jugar contra ellos.

Hablando de la Liga, ¿es necesaria una competición más equitativa en términos económicos para tener una clasificación más igualitaria? 

Sin duda. Yo entiendo que Madrid y Barcelona digan: Nosotros somos los que más pinchazos generamos y queremos más dinero. Vale. Pero, ¿en esta desproporción? Porque juegan en una competición en la que participan el Almería, el Córdoba… y gracias a ellos hay Liga, sino haríamos una en la que todas las semanas sólo jugasen Real Madrid-Barcelona. No se genera una Liga competitiva abierta, y aún así Real Madrid y Barcelona tendrían una superioridad en cuanto a presupuesto, pero deja que los demás tengan acceso a algo más y que se equilibren esas partidas económicas de cara a un rendimiento deportivo. La Liga de Fútbol Profesional está haciendo un esfuerzo grande para ampliar la dimensión del fútbol español y poder generar más ingresos. Se intenta que haya un equilibrio de compensación económica por esos derechos televisivos y también habría que buscar un poco de equilibrio en el reparto televisivo para que no sea tan diferenciador.


SEVILLA

Año tras año el Sevilla recompone su plantilla, pero siempre sorprende con jugadores emergentes que explotan en el equipo. ¿Tiene Monchi un sexto sentido para los fichajes?
Son apuestas por jugadores que el Sevilla cree que tienen potencial. Vamos a años vista, vemos jugadores que pueden ser el futuro del Sevilla en meses o años. Son decisiones con buen ojo y con mucha disciplina de trabajo encima, los técnicos estamos comprometidos.

Rakitić fue una de las grandes perlas sevillistas. ¿Cómo afectó su marcha? 
El Sevilla siempre se ha ido reconstruyendo para superar las necesidades económicas con futbolistas que vienen a crecer y a hacerse. Como entrenador me he adaptado a eso. A mí me gustaría no vender a Rakitić, ni a Fazio, ni a Alberto Moreno y poder seguir a unos niveles de crecimiento más altos […], pero es la línea del Sevilla y es una línea de éxito.

¿Habló con Rakitić para convencerle de que se quedase? 
Rakitić vino al Sevilla porque creyó que daba un paso, y si tiene la oportunidad de ir a jugar al Barcelona, pues es otro paso natural de crecimiento individual. No podemos poner freno a eso ni convencer a un jugador de algo que considero que tiene que hacer. Siempre ha manifestado mucho agradecimiento al Sevilla y yo he sido un privilegiado por haber trabajado con él. Yo hablaba con él sobre cómo estaba la situación y siempre decía que quería quedarse aquí, pero que si había una oportunidad a esos niveles, lógicamente tenía la puerta abierta para aceptarla. Todos decíamos: Ojalá se quede. Pero nos alegramos de que tuviese la oportunidad de dar un paso así.

En el caso de Deulofeu, ¿Cómo está viendo su progresión? 
Lo estamos conociendo, entendiendo… El otro día tuvimos la oportunidad en Barcelona de obtener más información sobre él. Todos los procesos que estamos teniendo aquí, los ha tenido en el Barcelona, pero allí no los ha conseguido superar. Quizá porque es un Barcelona de mayor exigencia o porque todavía le queda tiempo. Él está ayudando al equipo, tenemos que darle continuidad y regularidad en ataque y en defensa. Hay que tener paciencia, no va a crecer de un día para otro, sino durante un proceso que durará meses o años. Su objetivo final será ir al Barcelona.


DE JUGADOR A ENTRENADOR

Pasó de ser futbolista a entrenador en muy poco tiempo. ¿Cómo fue ese proceso?
Lo viví perfectamente. Recuerdo con una sonrisa todos los pasos que tuve que dar. Fue en Lorca, con mi gente, y contribuimos a conseguir un momento histórico. Tenía ilusión y ganas de hacer muchas cosas. Desde entonces he vivido con mucha intensidad cada momento como entrenador en cada club en el que he estado. Es como si hubiesen pasado dos años en dos días.

Logró el ascenso con el Lorca y luego con el Almería, ¿cuál es su secreto? 
El ascenso con el Lorca fue en Irún, en mi casa. La alegría fue tremenda. Después he tenido un éxito sostenido. No he vivido momentos tan históricos, exceptuando el ganar la Europa League con el Sevilla. Para mí es una gran satisfacción ver crecer a futbolistas y saber que tú has contribuido. La satisfacción es mucho mayor que el ascenso.

Cuando comenzó a entrenar, ¿imaginaba que tendría una carrera tan exitosa?  
Nunca pienso en lo que va a ocurrir. Tengo mis sueños reales y cercanos. Cuando empecé a entrenar lo hice sin pensar a dónde iba a llegar. Ser feliz a diario porque tengo un entrenamiento, un viaje, preparar el día a día… Ese es mi sueño diario.

Realizó grandes campañas en el Valencia y luego llegó su salida. ¿Cómo vivió aquel momento?   
Fue una etapa maravillosa y también difícil. Desde el día en el que firmé para ser entrenador del Valencia, lo disfruté muchísimo. Había muchas exigencias, tenías que aislarte de muchas cosas que te pueden perjudicar y debes sacar el máximo rendimiento a tus jugadores, ese objetivo principal lo logré. Estuve tres años en Champions y me llevé la insignia de brillantes, aunque algunos pensaban que no me la merecía. A nivel de aficionados, he aprendido aquí en Sevilla lo que me dijo José María Del Nido: “En una final se concentra la máxima alegría en un partido y eso es único”. Eso me faltó en el Valencia. Conseguíamos la tercera plaza y no se celebraba porque la gente quería una final, vivir momentos únicos. Eso lo identifiqué en el último año y peleamos por ello. Me faltó jugar una final. El día después de perder 4-2 contra el Atlético de Madrid en las semifinales de Europa League, les dije a los jugadores que no iba a continuar. Luego se lo dije al presidente. Quedaban tres meses y yo quería llegar a la tercera plaza, conseguir ese objetivo y después marcharme.

Debe de ser frustrante ver cómo la afición no celebra los objetivos que usted consigue con el equipo.
En el fútbol las urgencias de rendimiento son inmediatas, cuando consigues algo, ya no vale, no se sacia la siguiente ambición. Todo eso lo llevo como un proceso natural. Entiendo a los aficionados que cuando no ganas se van a casa a llorar y critican las decisiones del entrenador. Los técnicos estamos expuestos a los resultados, a que el puesto de entrenador esté peleado.

¿Qué ocurrió en el Spartak de Moscú? 
Al Spartak fui con la idea de trabajar para conseguir algo importante. En aquel momento creí que era bueno para mí alejarme de la Liga española. Salió esa oportunidad, hablé con el presidente e hicimos un pacto. Dijimos que queríamos ganar la Liga mirándonos a los ojos. Yo tenía ese convencimiento, pero luego las dificultades superaron a nuestras ambiciones. Fue un aprendizaje más, una experiencia que la tomo como positiva. Firmé por dos años pero me fui a los seis meses. La realidad nos llevó a una frustración que era inevitable que terminase.

Desde España se percibía que la situación en el club no era desde luego amigable… 
Allí había diferentes nacionalidades, diversos intereses… El presidente estaba ilusionado y confiaba en mí, pero ve que el equipo no funciona porque el vestuario no está por la labor. Además, en la dirección deportiva había intereses contrapuestos, no había ‘feeling’. La desunión que por momentos llegué a unir en el vestuario, finalmente se había fracturado y era difícil reconstruirla. Me di cuenta de que era un producto agotado porque no tenía alrededor a la gente que lo impulsase. La tuve en el Lorca, en el Almería, en el Valencia con sus matices y la tengo en el Sevilla.

Cuando estaba en conversaciones con el Sevilla, el AC Milan llamó a su puerta. ¿Se planteó dejarlo todo e irse a Italia? 
Mi proceso en Sevilla ha tenido momentos difíciles, y lo viví como algo que va en mi cargo de entrenador. Ganamos la Europa League y ya el reconocimiento aumenta. Si tienes la llamada de un club como el Milan, te impone respeto, y lo mínimo es escucharle. A la vez se lo transmití al Sevilla y les dije que al menos tenía que tenerlo en cuenta. Era la consecuencia del título. Pero el trabajo y el desarrollo que había tenido en el Sevilla ya tenían unos cimientos importantes en cuanto a sentimientos y esa fue la parte que al final pesó. Monchi me decía que ya tendría tiempo de hacer trabajos importantes.

Sin duda es uno de los mejores entrenadores de este país. ¿A qué se debe ese éxito?
Yo lo tengo claro y se lo digo a los jugadores: Mi éxito está basado en la dedicación, la preparación y las inquietudes de cómo buscar mejorar las cosas. No buscar excusas ni culpables, sino soluciones. El fútbol no tiene horas, sino trabajo. Cuanto más le des, más cerca estarás de conseguir tus sueños.

¿Ser el seleccionador español entra a largo plazo en sus planes?
No me planteo cosas que igual no están en mis manos. Mi lema es bien claro: ¿Qué equipo me gustaría entrenar? Yo quiero que me quieran donde estoy. Que los que te tienen cerca y ven tu día a día estén contentos, que la participación conjunta sea positiva. Para mí la mayor satisfacción es ver crecer a los jugadores, al equipo mejorar, que la directiva esté contenta conmigo…

¿Qué significa para usted el fútbol? 
Es lo que me aporta felicidad y también a los que están a mi lado, aunque implique alejarme de alguno de ellos como mis padres. Vengo de una familia de fútbol. Yo era un proyecto de futbolista zurdo, no conseguí serlo, y como entrenador encontré una vía para intentar hacer cosas.

¿Cuánto se ha sacrificado el fútbol como deporte para convertirse en un motor económico?
Todo tiene un trasfondo económico, pero la esencia del fútbol es el juego y hacer feliz a la gente porque moviliza sentimientos y emociones. Uno recibe alegrías porque su equipo gana o porque un gol te levanta del asiento, y eso no es dinero. Por eso cuando hablamos de objetivos, el objetivo Champions es importante porque hace feliz a la gente, pero es importante en un sentido meramente económico. Jugar una final de Europa League o de Copa del Rey posiblemente no genere tantos ingresos a nivel de club como la Champions, pero genera unas emociones de alto voltaje. Vivir esos momentos no se paga con dinero. Otra cosa es que juegues la Champions, te lleve a un reconocimiento económico y de alegría, pero que luego también conlleve una frustración mayor porque no puedes competir, como les ocurrió la temporada pasada a la Real Sociedad y al Athletic de Bilbao.


UNAI AL TOQUE

¿Cuál fue el mejor momento de su carrera?
He tenido muchos. Los ascensos con el Lorca y con el Almería, los cuatro años vividos en el Valencia y ganar la Europa League con el Sevilla.

¿Y el más difícil? 
Perder el control de todo un equipo, como fue en el Spartak de Moscú. Cuando uno ve que ha perdido el control de los jugadores, del equipo, del presidente… Como técnico, uno identifica que es un producto terminado.

Un sueño por cumplir: Que nunca deje mi pasión ni las emociones que vivo con el fútbol.

Defínase con tres palabras: Tengo la virtud de los vascos, que es ser responsable en mi trabajo; soy muy amigo de mis amigos y cuando me dan confianza, la devuelvo.

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