La República Checa consigue su segunda Copa Davis de la
historia gracias a Stepanek. El checo venció a Nico Almagro en cuatro sets (
4-6 6-7 6-3 3-6). El español no soportó
la presión que supone disputar una final de la Copa Davis y no supo
aprovechar las oportunidades de las que dispuso.
España sólo necesitaba ganar un punto para llevarse la sexta
Ensaladera. Pero no era la tarde de Nico Almagro. El murciano cometió demasiados fallos, concedió bastantes puntos y no
sentenció en los momentos claves. Irregular durante todo el partido, pero
persistente en un estilo de juego que demostró quedar obsoleto para este
encuentro, Nico no supo cómo jugar la final.
Dicen que la
experiencia es un grado y eso es lo que puso Stepanek en el O2 de Praga. No
es que hiciera el partido de su vida ni que jugase un tenis magistral. Ni mucho
menos. Pero supo leer las claves del partido, incluso cometiendo fallos que, de
no haber sido un Almagro nervioso el que estaba enfrente, hubieran caído del lado
español. Siguiendo con la frase hecha que abre el párrafo, quizás la culpa no
debería de recaer sólo en Almagro. No se trata de señalar a personas, ya que la
Copa Davis es una competición de grupo y el capitán es el que tiene que
estipular una estrategia.
Me sorprendí cuando Feliciano se quejó por no jugar e
incluso dije que teniendo a Ferrer y Almagro no veía hueco para él. Pero quizás
sí había y estaba más confundida yo que el propio capitán. Igual Feliciano, con experiencia en partidos de este calibre, debía
haber estado frente al checo en esta final. Porque estos partidos precisan
de bagaje.
Reconozco que también pensé que Almagro ganaría a Stepanek, porque
ya no se decantaría tanto por juego sino por físico, teniendo muy en cuenta los
3 partidos en 3 días que llevaba acumulados el checo. Y realmente podría haber
sido así si hubiese movido al checo por la pista. En los momentos que lo hizo,
el propio checo erró. No era necesario más. El propio peso del cansancio haría caer a Stepanek cuando el partido se
alargase. Así debía ser. Pero lo que ni yo, ni muchos –supongo- esperaban
es que Almagro hiciera este partido.
Al margen de la falta de concentración, opino que Almagro sí que podía haber ganado. Sí que
podía. Sí que tiene el potencial para ganar a Stepanek. Lo tiene. El problema
viene cuando en tu cabeza no dejas de pensar que como no ganes, tú eres el
responsable de perder una final. Eso machaca a cualquiera. Y Nico Almagro en
esta ocasión fue uno más de nosotros, nervioso y hasta con miedo de subir a la
red.
España ha llegado a
siete finales y ha logrado cinco ensaladeras en doce años. La sexta se ha
quedado en Praga, pero hay que pensar en el futuro y en el plantel español. El equipo
es muy bueno. Ferrer está a un nivel insuperable y marcándose un año
profesional espectacular. De la pareja de dobles formada por Marcel Granollers
y Marc López sigo pensando que pueden dar muchas alegrías porque su
compenetración es total. Para describir a Rafa Nadal no hay palabras. Se ha
notado la ausencia del de Manacor, es lógico, pero volverá. Y Nico Almagro
tiene que aprender a mantener la cabeza fría en estos momentos para desplegar
un juego más regular, olvidándose de la presión y de la responsabilidad.
Todos y cada uno de los
tenistas del equipo español dan lo máximo en la Copa Davis, se entregan de
forma pasional a la competición y eso es ya más que suficiente para sentirnos
orgullosos de este equipo. Aunque no hayan ganado la sexta ensaladera, mi más
sincera enhorabuena a todos ellos.
Imágenes:







0 comentarios:
Publicar un comentario