4. Participación del doctor Pedro Celaya en el dopaje (pág. 118 del informe de la Agencia Antidopaje de EE UU)
El doctor Pedro Celaya reemplazó al Dr. Prentice Steffen como médico del equipo US Portal Service en la temporada 1997. Es conocido por todos los que estaban en ese momento en el equipo, que el programa organizado de dopaje en el USPS comenzó ahí. Una de las primeras cosas que hizo Celaya a su llegada fue medir el nivel de hematocritos de sus ciclistas.
En contraste con el Dr. Del Moral, que era descrito como impaciente y arisco, Celaya era visto como un tipo amable y cariñoso. La mayoría de los ciclistas sentían que el doctor Celaya realmente se preocupaba de su salud e incluso protegía a los jóvenes corredores de las drogas al inicio de sus carreras, esperando hasta que estuvieran más consolidados para proponerles el consumo de drogas. No obstante, se sabía que Celaya no era tan conservador como otros médicos del equipo.
La naturaleza afable de Celaya fue una ventaja a la hora de convencer a jóvenes corredores para que probasen nuevas sustancias. De esta forma, cuando Celaya le dio testosterona a Tyler Hamilton por primera vez le dijo: “Esto no es dopaje, es por tu salud”. Después del Tour del País Vasco en 2005, Celaya le propuso a Tom Danielson inyectarse cortisona: “te puedo inyectar cortisona para el Tour de Georgia, diremos que es para tu rodilla”. Tom le dijo que estaba bien y no lo necesitaba, pero cedió cuando el doctor le aseguró: “es bueno para tus músculos y te dará poder”. Tom sucumbió. “Cedí y me di inyecciones intramusculares de cortisona durante el Tour de Georgia”.
Según el informe, el doctor Celaya suministró e inyectó EPO, testosterona, hormona de crecimiento y cortisona, además de asistir a las transfusiones sanguíneas.
En 1998, Celaya asesoró a Jonathan Vaughters sobre “cómo usar e inyectarse EPO”, asegura el propio ciclista. En ese momento, antes del desarrollo de los test de EPO, la inyección se pinchaba bajo la piel, de forma opuesta a la vena. Al comienzo de 1998, antes del escándalo de dopaje Festina, era muy común el uso de EPO entre los ciclistas del equipo y se distribuía en los botellines de agua del USPS. Jonathan Vaughters lo describe: “El Dr. Celaya nos repartía EPO a los corredores en los botellines de agua del USPS con frascos llenos de EPO en hielo dentro del botellín. En un lateral de la botella podías ver el nombre del corredor y las dosis de EPO. Por ejemplo, yo podía recibir un bote que pusiese ‘Jonathan – 5 x 2’ significaba que el bote tenía 5 frascos de EPO, que contenían 2,000 unidades internacionales cada uno”.
Este grado de apertura cambió cuando saltó el escándalo Festina. El equipo tuvo más cuidado con los temas relacionados con la droga. Aunque en el momento en el que se introducen las drogas en el equipo se habla de ello de forma frecuente, de forma aceptada y bien entendida; se comenzó a tratar de manera eufemística pero que todos comprendían. La terminología del dopaje se hacía llamar “programa” o “preparación” y las drogas se denominaban “Poe”, “Edgar”, “petróleo” o “Giaca” entre otros nombres.
Como el escándalo Festina saltó rápidamente en el Tour de Francia de 1998 y las redadas policiales causaron temor, la naturaleza despreocupada del doctor Celaya desapareció y comenzó a ponerse nervioso. Emma O’Reilly, empleada del equipo aseguró: “El doctor estaba desesperado porque sabía que podía tener la responsabilidad si ‘trincaban’ al equipo USPS en posesión de sustancias prohibidas durante el Tour de Francia”. La ansiedad del doctor sólo se alivió cuando en una etapa a mitad del Tour, el personal del equipo tiró por el váter de la caravana decenas de miles de dólares en productos dopantes.
En 1998, la UCI había puesto en marcha una ley en la que los ciclistas con un hematocrito al 50% o por encima de esta cantidad quedarían excluidos de la competición. El efecto de la EPO es aumentar el hematocrito a través de estimular la producción de glóbulos rojos. Por eso era necesario medir el nivel de los hematocritos en cada corredor para asegurarse de que no perdían éste requisito para no excederse en el aislamiento del hematocrito; esto se hacía con un centrifugador. En la prueba en la que el ciclista estaba en ese 50% o por encima, era necesario administrar una inyección de solución salina para que el nivel de hematocritos del corredor se redujese.
En La Vuelta de 1998, en la que compitieron Lance Armstrong, Jonathan Vaughters y Christian Vande Velde, el doctor Celaya trajo una centrifugadora para medir el nivel de hematocritos de los corredores. Vaughters aseguró que la mayoría de los valores de los ciclistas estaba muy próximo a dejarlos fuera de carrera.
En el Campeonato del Mundo de 1998, el doctor Celaya, en una maniobra temeraria, le llevó una inyección de solución salina a Lance Armstrong prácticamente bajo la mirada de un miembro de la UCI. El doctor guardó la bolsa bajo su abrigo, obtuvo permiso para pasar ante el técnico antidopaje y le administró la inyección a Armstrong antes de que le extrajesen una muestra de sangre. Después, Celaya y Vaughters se rieron de que se habían salvado por los pelos.
A pesar del apoyo de Celaya al programa de dopaje con EPO durante su estancia en el USPS, Armstrong no sentía que el doctor fuera lo suficientemente agresivo llevando a cabo el programa. Celaya fue reemplazado en 1999 y trasladado al equipo ONCE en el que, como en el US Portal Service, había un programa de dopaje claramente organizado en el que los doctores estaban fuertemente involucrados. En el equipo ONCE, Celaya continuó con sus prácticas de dopaje como aseguró el ciclista Jörg Jaksche al testificar en la participación de dopaje del médico mientras él estuvo en el equipo entre 2001 y 2003.
Cinco años después de su salida del US Portal Service, Celaya volvió en 2004 y retomó su actividad donde la había dejado. También, como el doctor Del Moral, siguió inyectando a los corredores sustancias que, cuando el ciclista preguntaba qué era, él no respondía.
La fuerte participación del doctor Celaya en el programa de dopaje del equipo US Portal Service/ Discovery Channel durante 1997 hasta 1998 y de 2004 a 2005 corrobora una importante prueba para la USADA de que Lance Armstrong se dopaba y respalda la conclusión de que Lance Armstrong estaba comprometido con el dopaje tal y como refleja la acusación de la USADA.




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