09/06/2014 Entrevista de Nerea Pita - Quality Sport
Llega a la terraza del Hotel Villa Magna con su perenne sonrisa. “Un café con leche y un agua, por favor”. Después de intercambiar nuestras opiniones sobre política, inmigración e incluso charlar sobre el agrio carácter de Van Morrison, la conversación comienza a girar irremediablemente en torno al balón con el Mundial de Brasil en el punto de mira. “Está a la vuelta de la esquina”, me advierte Michael Robinson. Comenzamos la entrevista, al fin y al cabo una charla entre dos amantes del fútbol.
Si tuviera que decirme qué dos selecciones estarán en la final del Mundial de Brasil, ¿cuáles serían?
Me gustaría ver en la final a España, pero pienso que la gran sorpresa va a ser Bélgica porque tiene un gran equipo. Colombia también lo tiene, pero el problema es que ¡todos los buenos los tiene en la delantera! [risas].
Los obvios son Argentina, Brasil, España y Alemania. Ahora, tengo una especie de picor que no logro rascar: no veo a Brasil. Esos futbolistas van a vivir una presión descomunal y probablemente sus dos centrales serán Dante y David Luiz. A mí no me gustaría tener que jugarme la vida con ellos dos porque son futbolistas medianamente indisciplinados con tendencia al lapsus.
Además, habrá que ver cómo manejan la presión generada por el deber de ganar un Mundial. Quedar segundos es una debacle para ellos y el país no se lo va a tomar bien. No creo que la afición vaya a tener piedad.
Sin embargo –y salvando las distancias con el Mundial-, Brasil tiene la experiencia de la Copa Confederaciones que le ganó 3-0 a España.
Sí, tenemos la experiencia de que hicieron bien la Copa Confederaciones, pero esto no te dice mucho de cara al Mundial ya que si ganas la Copa Confederaciones todo es una fiesta, pero si la pierdes no supone una debacle.
Entonces descartamos a Brasil y nos quedamos con España, Alemania y Argentina.
Pienso que es el Mundial de Leo Messi. Su temporada ha sido perfecta para un Mundial ya que ha estado lesionado, se ha recuperado y no ha terminado exhausto la temporada. Ha habido partidos en los que hemos visto al Messi de siempre y sin embargo, luego ha estado más tranquilo, jugando más suave. He tenido la vaga sensación de que Leo estaba haciendo la pretemporada [para el Mundial] y además coincide por experiencia y por edad. Si Leo está en pleno vuelo y lo acompaña un equipo que no desentone, Argentina sería un rival al que no me gustaría enfrentarme.
Durante la temporada se ha tenido la sensación de que Messi se ha reservado para el Mundial y que ha preferido no forzar con el FC Barcelona.
Viene de una lesión y no quiere volver a recaer. Tampoco quiere forzar la máquina del todo porque pensará: “Si tengo que forzar la máquina de veras, lo haré en Brasil”.
Hablemos de España. Si usted fuese el seleccionador español, ¿llevaría a Fernando Torres al Mundial?
No me sorprendería que Del Bosque lo llamara. El seleccionador entiende la selección como un equipo de club: la convivencia, el factor humano… Y si lleva a Fernando Torres será por esto, porque la selección es como si fuese una familia en la que los unos y los otros se llevan bien, no hay bichos raros.
Pienso que durante la temporada Vicente habrá estado jaleando para que Torres juegue bien porque le gustaría que estuviese en condiciones óptimas para llevarlo. Sin embargo, la cuestión es: ¿Está en condiciones óptimas? A eso debe responder Del Bosque. También es cierto que ser delantero en un equipo de Mourinho es una faena.
El hecho de convocar a Fernando Torres o no siempre suscita opiniones encontradas, pero lo cierto es que es uno de esos pocos jugadores que aunque no estén haciendo un partido brillante, luego marca goles que te dan por ejemplo una Eurocopa.
Sí. Ante el Atlético de Madrid en Stamford Bridge vi a Fernando Torres chispeante. Le vi bien, veloz, en buenas condiciones. Lo que estoy seguro es que Vicente no va a valorar si ha metido un determinado número de goles o no porque no es resultadista, sino que evalúa el rendimiento del jugador. Conoce perfectamente a Fernando Torres y no le va a sorprender.
Otro caso es el de Villa. Es el máximo goleador de la selección española, pero es posible que no lo hayamos visto tan chispeante como en otros momentos de su carrera. Sin embargo, sí que veo a Fernando haciendo todo lo que puede en un equipo que es misión imposible para un delantero.
Y del Atlético de Madrid, ¿a quién se llevaría a Brasil?
A Koke, es un pedazo de futbolista, ¡ese sí que es bueno de veras! También a Diego Costa y a Juanfran. Luego creo que habrá cierto desempate entre Villa y Torres porque no creo que lleve a los dos. No sé si la idea de llevar a Costa puede hacer que el ‘Guaje’ gane puntos. A Juanfran lo llevará seguro, lleva ya un tiempo con ellos.
Usted es inglés, pero jugó con Irlanda. No sé si esto e hace comprender mejor la decisión de Diego Costa de jugar con España en vez de con Brasil.
¡Claro que lo entiendo! Diego habrá evaluado también la posibilidad de jugar con Brasil, pero parece ser que Scolari no lo iba a poner de titular. Además, hay que tener en cuenta que Diego lleva mucho tiempo en España y emocionalmente se siente español.
En mi caso, por ejemplo, España es mi casa y en un partido que enfrente a Inglaterra o Irlanda contra España, voy con España porque quiero a este país. Incluso es probable que muchos españoles no sientan la emoción que yo siento por España, a la que tengo un profundo agradecimiento porque me ha aportado muchísimo, sobre todo felicidad. Diego posiblemente también se sienta así y espero que también sienta la suficiente emoción para defender a España.
¿Entiende las críticas que ha recibido Costa por su decisión?
Creo que tiene que pensar un poco como yo en mi faceta laboral. Trabajo con la noción de que en España hay un millón de personas que no me quieren o me quieren mal, pero tengo la esperanza de que haya un millón y una que me quieran.
Hay que vacunarse contra la crítica porque es imposible satisfacer a todo el mundo, es algo que viene con el trabajo y si eres futbolista es imposible que no te critiquen.
En el primer partido de Costa con la selección, obviamente no se le vio adaptado al juego de ‘La Roja’. ¿Cree que de aquí al Mundial logrará esa necesaria adaptación?
Sí. Es mucho más nítido con los pies de lo que se ve a primera vista y también más rápido de lo que parece. Al ser corpulento lo vemos como un duro fijador y creemos que no es hábil, pero sí que lo es.
Aunque ahora mismo yo creo que Vicente Del Bosque no está pensando en que Diego Costa va a ser su nueve, sino en que habrá un nueve o también puede jugar con un falso nueve. Supongo que pensará: “Es mejor tener a Diego con nosotros que no tenerle. Si yo puedo elegir el mejor grupo para que estos futbolistas defiendan el título de campeones del Mundo es muy bueno tener a Diego con nosotros porque podemos jugar de una forma u otra”. Ha llegado a la conclusión de que pudiendo tener a Costa en el grupo, lo quiere con él.
Uno de los aspectos positivos que aporta Diego Costa a la selección es la posibilidad que tiene Del Bosque de jugar con un mayor número de registros futbolísticos.
Festejo el hecho de que especialmente con Diego Costa, España tenga un registro balompédico más de los que ya tenía. Yo no tengo un once tipo para la selección porque depende del equipo contra el que juegues, si por ejemplo tienes a dos robustos centrales yo apostaría por jugar sin delantero y dejarlos así huérfanos de misión; mientras que si esos centrales prefieren tocar el balón, les metería a Costa.
Recuerdo un momento de lucidez que compartí con Del Bosque en el partido ante Portugal cuando pensé: “Ahora metería a Llorente para fastidiar a esos dos centrales que están comandando”. Fernando salió al campo y cambió el partido. Llorente por ejemplo no estaría en mi once inicial, pero sí que querría tener a un hombre como él o como Diego (aunque son diferentes) porque me permiten cambiar de registro. Habrá partidos en los que Costa no juegue de titular, pero sí que pienso que tendrá una participación.
Nuestra ventaja es que no tenemos muchas demarcaciones ad hoc, sino que tenemos futbolistas híbridos. En mi época yo era un nueve, el otro era un central y aquel un lateral. Ahora no es así. Ahora hablamos de que este es un buen futbolista, pero ¿dónde juega? Pues donde lo pongas. Esto tiene que ver mucho con la revolución del FC Barcelona, que por extensión llegó a la selección española.
Para demostrar su teoría, Michael Robinson comienza a preguntarse en voz alta las posiciones específicas de varios futbolistas de la selección. La tarea de asignar una estática demarcación a cada uno de ellos resulta casi imposible.
- ¿En qué demarcación juega Iniesta? Bufff [piensa].
- ¿Dónde juega Cesc? Mmm…
- ¿Y Javi Martínez? ¿Dónde opera mejor? …





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