08/06/2014 Entrevista de Nerea Pita - Quality Sport
Tenemos al Atlético de Madrid, al FC Barcelona y al Real Madrid pelando por el título a estas alturas de la temporada, ¿cómo ve la Liga?
Pensé que la Liga iba a ser tridimensional, pero sinceramente no tanto. Esperaba algo importante del Atlético porque veía que había cogido inercia e imaginaba que llegarían a semifinales de la Champions League, pero estoy viendo que el equipo está mucho mejor de lo que pensaba. Todos esperábamos que perdiese gas en un momento dado, pero eso no se ha producido. Ha superado mis expectativas.
Por otro lado, el Real Madrid es un equipo en construcción. Aunque le he visto hacer algunos grandes partidos, pienso que estamos viendo un Madrid que mejorará la temporada que viene. Ancelotti está en ello.
Mientras, el FC Barcelona se encuentra en plena reconstrucción. Es el mejor equipo que he visto en mi vida, pero estamos ante los últimos coletazos del súperequipo.
¿Quién ganará la Liga?
Si tuviera que vestirme una camiseta a pocos partidos del final, prefiero ponerme la de los rojiblancos porque no pueden perder. Siempre he pensado que en la Liga hay justicia, es decir, que quien sume más puntos es el que gana porque se lo ha merecido. Sin embargo, esta es la primera vez que no pienso así. Si el Atlético no gana la Liga sería algo injusto.
El Atlético juega con desventaja porque no tiene tantos recursos económicos como otros, pero su dignidad es encomiable. Es un equipo irresistible, al que es imposible no querer por su capacidad de sufrir, de competir y también por los registros que tiene, balompédicamente hablando. Aunque no han tocado todavía ningún trofeo, pienso que ya han ganado porque nos han ganado. Además, también aporta un gran mensaje aplicable a cualquier ámbito de la vida: si no eres un talento superlativo no tienes por qué irte a tu casa ya que con unos determinados valores serás capaz de competir en la cúspide. Ellos no son tan fantásticos como algunos futbolistas del Real Madrid o del FC Barcelona, pero pueden ganarles porque tienen coraje, pundonor y generosidad. Valores que se olvidan con facilidad en demasiadas ocasiones. Para mí moralmente son unos campeones. Me gustaría verles ganar la Liga.
¿Qué es lo que ha aportado Diego Pablo Simeone al equipo?
Simeone ha dado a sus jugadores una ética del esfuerzo, además de algo muy importante: hacerles sentir y creer que son buenos, que son grandes. Aporta al jugador una red de seguridad emocional y profesional al saber que está respaldado completamente por su entrenador porque la única forma de ‘cagarla’ es no ofrecerse. Colectivamente hablando son más grandes que los individuos que juegan en otros equipos.
¿Ve al Atlético de Madrid ganando la Champions o al Real Madrid la Décima?
No lo sé. Normalmente no doy mucho valor a los entrenadores ni a los sistemas, pero en este partido sí. El Real Madrid tiene varios registros y se encuentra muy cómodo tanto con el balón como contragolpeando. Por su parte, el Atlético tiene la virtud de jugar en largo, también la de presionar en campo contrario y tocar en corto, así como contragolpear. Va a ser un partido muy táctico con dos equipos que tienen más de una manera de jugar al fútbol. Pienso que la emoción va a ser otro factor fundamental.
Evidentemente, participar en una Copa de Europa es un honor para todos los futbolistas, pero es una faena para los jugadores del Real Madrid llegar a la final y tener que jugar contra el Atlético [risas].
Medio mundo piensa que el Real Madrid es favorito, pero si pierden la final no se sentirán como subcampeones, sino como derrotados. Eso no pasará en el Atlético porque aunque no ganen, serán recibidos en Madrid como héroes.
¿Hasta qué punto no tener a Xabi Alonso en la final condiciona al Real Madrid?
No tener a Xabi Alonso sí que afecta al equipo. No tengo ninguna duda de que Illarramendi es un fantástico futbolista, pero supone una gran responsabilidad ser el mediocentro del Real Madrid en la final de la Champions. Podría volver Khedira, pero no ha jugado toda la temporada, y no creo que juegue Casemiro. Yo pondría a Illarramendi y cruzaría los dedos para que el chico esté bien.
Lo que realmente espero es que en la final nadie meta la pata y que gane el mejor equipo para que quede claro quién es el mejor de Europa porque me fastidia cuando alguien comete un error o ha ganado indebidamente y luego hablamos de cosas como si fue fuera de juego o no.
Irremediablemente al hablar de la Copa de Europa, a Michael Robinson se le agolpan los recuerdos de la final que disputó con el Liverpool en el campo de la Roma y, sobre todo, de la decisiva tanda de penaltis.
Lo peor que me ha pasado en un campo de fútbol es esperar a tirar un penalti en la final de la Copa de Europa contra la Roma en su campo. Cuando el árbitro pitó el final de los 120 minutos, yo pensé en mis padres, quienes estarían en casa pensando: ‘Dios mío, mi hijo la va a cagar’. Miré a mi mujer, que estaba en la grada con el resto de las mujeres, y estaría pensando: ‘Dios mío, mi chico la va a cagar’. Yo estaba pensando en aquel adosado en Mongolia que me iba a comprar cuando la pifiase en la Copa de Europa [risas].
Nosotros éramos el mejor equipo de Europa y éramos favoritos, por eso perder la final hubiese sido una derrota dolorosa. Nos sentiríamos como si no hubiéramos cumplido ya que ese año ganamos el triplete, ningún equipo inglés hasta el momento lo había conseguido, y sin embargo no hubo festejos. No sentí felicidad al ganar, lo que realmente sentí fue alivio.
¿Podría sentir ese mismo alivio el Real Madrid si levanta la Décima?
Lo más importante para el Real Madrid fue ganar la Séptima porque era la primera en color. Había pasado muchísimo tiempo desde los hitos de Di Stéfano y el Real Madrid era prisionero de una fantástica historia. No existía la foto del Real Madrid [ganando la Copa de Europa] en color y eso, más que una presión era un deseo. A partir de la Séptima sí, porque se podía esperar de veras, no era solo un sueño.
El hecho de que el Real Madrid esté de nuevo en la final de la Champions, peleando por la Liga y ganando la Copa del Rey pasa lógicamente por las manos de Carlo Ancelotti. ¿Qué es lo que ha aportado Ancelotti que no fue capaz de dar Mourinho a sus jugadores?
Fútbol. Ancelotti aporta sensatez, justicia deportiva y fútbol. Es un exfutbolista muy exitoso que no se considera protagonista, sino que lo son sus jugadores. Es un bombero en el propio vestuario, nunca crea incendios. Ancelotti es como un Del Bosque italiano.
Sin embargo, para Mourinho todo es un Desembarco de Normandía y él quiere ser Churchill. Es un entrenador que no tiene muchos registros futbolísticos y que es capaz de convertir a un futbolista con una media de seis en un ocho, pero también a un futbolista de ocho en un seis.
El otro día ante el Atlético de Madrid se creó [Mourinho] un dilema: ‘¿A quién pongo en el centro del campo: Azpilicueta u Óscar?’. No hay dilema posible porque uno es un lateral derecho que juega de lateral izquierdo en el Chelsea (en ningún caso como centrocampista), mientras que Óscar es uno de los futbolistas más creativos y elegantes que tiene la Premier, en la selección brasileña es ‘Óscar y diez más’.
Y me imagino a Mourinho en una habitación de hotel preguntándose: ‘¿Qué hago? ¿Azpilicueta u Óscar?’. Llega a la conclusión de poner a Azpilicueta porque es defensivamente más disciplinado y justo el Atlético de Madrid marca dos goles entrando Juanfran por la banda derecha porque no le vio venir Azpilicueta. Y luego culpó a Eden Hazard de la derrota. Mourinho es a la creatividad lo que Herodes criando niños.
Usted dijo que el Barça era el mejor equipo que había visto jugar en su vida.
Sí. Nunca imaginé que vería un fútbol tan elocuente y tan artesanal. Han revolucionado el fútbol y desterrado muchos tópicos como que para ser futbolista uno no podía ser bajito o también aquello de ‘qué bonito juegan, pero ¿qué narices ganan?’.
El fútbol era algo atlético, pero resulta que el FC Barcelona ganaba jugando con ‘llaveros’, con niños que no hubiesen jugado en ningún otro club porque eran demasiado pequeños para ello. Jugaban bonito y ganaban. Entonces, el elemento atlético quedó en un segundo plano porque el fútbol se convirtió en algo artesanal. Una forma de jugar que fue adoptada por ‘La Roja’.
Ahora cuando voy a ver a mi sobrino-nieto jugar al fútbol en un parque de Liverpool escucho a los padres decir: ‘Tócala, tócala’. Eso es algo inaudito en Inglaterra, porque antes gritaban: ‘¡Pero pégale!’.
Antes parecía que subyacía algo mágico en el catenaccio, en la robustidad de los ingleses y alemanes, mientras que la artesanía parecía que era una cosa de mariquitas. Chicos locos bajitos jugando un fútbol bonito y artesanal han sido campeones del Mundo y esa es la mejor noticia que ha tenido este deporte durante muchísimas décadas. Es bueno y sano para el fútbol. Con la gran paradoja de que ganaron a los holandeses con un fútbol 'made in Holland' ya que parte del árbol genealógico de ‘La Roja’ se encuentra en el fútbol total holandés de los años 70 que Johan Cruyff trajo luego a España. Pienso que esta ideología balompédica es todavía más sana cuando entendemos que esta no es la única forma de jugar al fútbol. Es muy refrescante. Te hace pensar que los Reyes tal vez no son mis padres cuando ves a unos pequeñitos con buenos modales jugando de forma artesanal y aún encima ganando.
¿Qué es lo que le ha pasado al FC Barcelona esta temporada?
Son causas naturales. Pienso que el ciclo de supremacía del FC Barcelona ha sido muy duradero. Normalmente los ciclos son de unos cuatro años o cinco años, y eso ya es un ciclo muy largo. Al Barça no le pasa nada, sino causas naturales en las que se incluyen muchos factores como los kilómetros acumulados por esos futbolistas. Ya no son niños. Y no hablo del hambre. Es cierto que ha habido un Barça con Rijkaard que abdicó por hartazgo de la victoria, pero hay que tener en cuenta que el lunes compras el periódico y eres una superestrella, mientras que a lo mejor el miércoles ya eres un manta. Es estar navegando durante mucho tiempo entre dos impostores que invaden nuestra vida: el fracaso y el éxito. Hablamos de un desgaste emocional, más que el físico.
Entonces, de cierta forma, se está culpando en exceso a Gerardo Martino…
No creo que sea su culpa, pero en San Sebastián demostró una torpeza increíble porque allí fue donde el Barcelona había vuelto a retomar el vuelo e incluso mencionó que había hecho relevos en el equipo para llegar en las mejores condiciones al momento clave de la temporada. Jugó muy bien ante el Manchester City en Champions, no tenía partido entre semana y pudo descansar siete días.
Pero lo más grave es que puso a Alex Song de mediocentro y a Busquets a hacer de Xavi. Tú no puedes cambiar a Busquets porque el equipo gira en torno a él. Me pareció un disparate cambiar la posición y además descansando siete días de por medio. Ver a Busquets y Song jugando en posiciones erróneas es como ir a ver a U2 y encontrarte que Bono es el que toca la guitarra y The Edge el que canta. Es U2, pero no es lo mismo. Es el Barça, pero no es lo mismo.
Tata Martino ha tenido momento menos que brillantes, pero no pienso que haya hecho un sabotaje al Barcelona. Lo que está sucediendo son causas naturales. También durante la temporada han ocurrido cosas poco normales: los impuestos de Messi, el contrato de Neymar, el presidente se va, FIFA le sanciona, muere Tito…
¿Cree que Luis Enrique es el entrenador que necesita el Barcelona?
No me sorprende. El otro día hablaba de que el próximo entrenador sería Luis Enrique o Eusebio, un culé, porque va a haber una pequeña revolución balompédica la temporada que viene. Va a ser un año de transición y es mejor que esto lo hiciera alguien que conoce bien la casa. Pensaba que iba a ser alguien de dentro, incluido Luis Enrique, y me parece una decisión lógica, más que la de Tata Martino, a mí me sorprendió su fichaje.
¿Volverá Guardiola a entrenar al FC Barcelona?
No me sorprendería, pero no lo veo a medio plazo. Veo a Guardiola más bien presidiendo el Barça.





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