Recién nombrado capitán del equipo español de Copa Davis, Carlos Moyá se muestra muy entusiasmado con la idea de ganar de nuevo la ensaladera. Entre sus bazas se encuentran el actual número 1 de la ATP, Rafa Nadal, y el incombustible David Ferrer. Sin embargo, es consciente de que la suerte de tener a dos de los mejores tenistas del momento entre sus filas no durará para siempre y tiene serias dudas sobre que España pueda mantener en un futuro el mismo ritmo marcado por esta excepcional generación de deportistas.
"Va a ser difícil igualar lo que se ha tenido en los últimos años. Ahora los jugadores están madurando más tarde, y será muy complicado tener un Nadal con 17 o 18 años entre los 10 mejores del mundo o incluso entre los 100 primeros. No va a ser fácil, pero creo que se está trabajando bien en la cantera. Han ganado la Copa Davis junior, lo que quiere decir que la cantera está funcionando", aseguró en una entrevista para Mutua Madrid Open.
Carlos Moyá toma las riendas del equipo tras la destitución de Álex Corretja, que tras estar dos años en el cargo dejó la capitanía con un sabor agridulce después de que la Federación de Tenis no le comunicara los verdaderos motivos por los que no querían renovar su contrato. A pesar de esta situación y de las filtraciones que hacían más que premonitorio su despido, el nombre de Carlos Moyá fue cobrando fuerza hasta que oficialmente fue designado como nuevo capitán del equipo español de Copa Davis.
"Es un orgullo, un honor y una satisfacción estar al frente de semejante equipo con tan grandes jugadores. Somos España, tenemos que aspirar a lo máximo: traer la ensaladera de vuelta a casa. Será difícil porque tenemos varias eliminatorias fuera de casa, pero el reto es hacerlo lo mejor posible", apuntó.
Aunque el tenista mallorquín tiene claro que ayudará en todo lo posible a sus jugadores, su misión fundamental será gestionar lo mejor posible el equipo para que todo vaya a la perfección.
"Ahora voy a ser su entrenador. No les voy a hacer jugar buen o mal tenis, no van a mejorar conmigo en ese aspecto, pero lo que sí que haré será gestionar el equipo y dar mi visión en momentos puntuales del juego, aportar mi propia experiencia", confesó.
Entre sus funciones estará la de aconsejar a sus pupilos en momentos clave del juego, ofreciéndoles su punto de vista particular unido a la experiencia que posee en esta competición que, sin duda para él, es la más especial "a nivel emocional".
"Ganar la ensaladera en casa es algo prácticamente insuperable a nivel emocional. La victoria en Sevilla en la final de la Copa Davis es lo más grande que me pasó. Los momentos que se vivieron ahí con 27 000 personas apoyando. Fue increíble. Lo que sientes en esta competición es distinto a lo que puedas sentir en cualquier otra. Tienes el apoyo de todo un país y eso se nota. Si no te puede la presión, te hace dar el 110 por ciento", aseguró.
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