rr Oscar Pistorius. Una bala perdida - Comunicación Nerea Pita

15/1/15

Oscar Pistorius. Una bala perdida

2014 Reportaje de Nerea Pita publicado en MARCA Plus - 

“Por el delito número uno, homicidio involuntario, la sentencia impuesta es de cinco años de cárcel”, pronunció la jueza Thokozile Masipa. El silencio que inundaba la sala del Tribunal Superior de Pretoria (Sudáfrica) se tornó en sepulcral. Oscar Pistorius, inmóvil, asintió levemente con la cabeza. Las lágrimas que tantas otras veces recorrieron su rostro parecían haberse secado por completo en sus ojos.



El asesinato de su novia Reeva Steenkamp el 14 de febrero de 2013 lo lleva a estar entre rejas por un periodo de tiempo corto a ojos de buena parte de la sociedad sudafricana, atónita ante la imparable caída en picado de su icono nacional. Algunos todavía intentan buscar una explicación a lo que ocurrió aquel fatídico día de San Valentín, pero otros comienzan a asumir que quien un día fue ejemplo de superación y motivo de orgullo para Sudáfrica realmente no es quien dijo ser.  


LA VERSIÓN DE PISTORIUS

Madrugada del jueves. Pistorius se levanta de la cama y se dirige al balcón, de pronto escucha un ruido procedente del cuarto de baño. Asustado y sin tiempo para ponerse sus prótesis, toma entre sus manos su Parabellum 9 milímetros. “Pensé que uno o varios intrusos estaban en el baño y fui hasta allí armado […]. Disparé al oír un ruido proveniente del cuarto donde está el retrete, tuve miedo y estaba solo sobre mis muñones, indefenso para tratar de huir o para defenderme. Creía que podían salir para atacarnos a Reeva y a mí. Pensé que ella estaba en la cama”, confesó el atleta entre sollozos.

Uno, dos, tres, cuatro balazos a través de la puerta. Impactos en la cadera, el brazo y en la cabeza, según confirma la autopsia. Consternado y presa del pánico, regresó a la habitación para ponerse las prótesis y buscar un bate de cricket con el que derribar la puerta, cerrada con pestillo. Fue entonces cuando desvió su mirada hacia la cama, Reeva no estaba. “En aquel momento me di cuenta de que ella podía ser la que estuviera en el baño”, declaró con anterioridad.

Cuando logró abrir la puerta, ya era tarde. Desplomada en el suelo, en medio de un charco de sangre, estaba su novia. “Me senté a su lado y lloré. No sé cuánto tiempo estuve allí… Ella no respiraba”, dijo Pistorius sin poder reprimir el llanto. Una versión que coincide con el análisis realizado por el experto Gert Saayman: "La víctima probablemente sólo pudo respirar un par de veces después de recibir el impacto. Fue mortal casi al instante".



EL FISCAL Y EL ASESINATO PREMEDITADO

Para la Fiscalía no hay ninguna duda de que el asesinato de Reeva Steenkamp fue premeditado y que, por lo tanto, Pistorius miente. “Recorrió siete metros para dispararle a una persona indefensa dentro de un pequeño cubículo sin escapatoria. En ningún caso fue en defensa propia”, apuntó el fiscal Gerrie Nel cuestionando por qué un ladrón se iba a encerrar a sí mismo en el baño.

Desde el inicio del proceso judicial, la Fiscalía se centró en demostrar la premeditación sosteniendo, en primer lugar, que el atleta disparó con las prótesis puestas debido a la trayectoria descendente de las balas. Lo acusó de cometer una negligencia grave, usando la fuerza excesiva al apretar el gatillo sabiendo que una persona estaba detrás de la puerta. Dejó también claras las contradicciones en la versión de Pistorius: “Todavía no sé cuál es su versión. Que él pida perdón por la muerte de Reeva no es suficiente. No está arrepentido”, dijo Nel.

Otra de las grandes bazas con las que a priori podía contar la Fiscalía era el testimonio de los vecinos de Silverwoods. Todos coinciden en que aquel fatídico día de San Valentín escucharon disparos, pero sus testimonios comienzan a perder nitidez al definir el número de los mismos, si los gritos eran de un hombre o de una mujer e incluso si escucharon una discusión entre la pareja horas antes del homicidio. Tomando cuidadosamente este hilo conductor, Nel intentó demostrar que la relación entre Pistorius y Reeva quizás no era tan idílica como cabía esperar.

Los mensajes de texto de la pareja se analizaron uno a uno. El 90% eran de amor. Sólo algunos hacían referencia a supuestas infidelidades, a los celos del atleta y a los temores de Reeva: “A veces te tengo miedo”, llegó a escribir la modelo.

Diez años de cárcel fueron pedidos por el fiscal. “Es la sentencia mínima con la que la sociedad estaría contenta”, aseguró Nel.



LA ESTRATEGIA DE LA DEFENSA

La gran baza de la defensa se llama Barry Roux. El abogado de Oscar Pistorius es conocido por ganar juicios de gran repercusión social que aparentemente tenían todas las de perder. En este caso, su estrategia se sustenta en que la muerte de Reeva fue un accidente debido a la excesiva preocupación del atleta por su seguridad, víctima de violencia, robos y amenazas de muerte. “¡Nada como llegar a casa, escuchar la lavadora, pensar que hay un intruso e ir en modo de reconocimiento hasta la despensa!”, escribió Pistorius en su cuenta de Twitter un 27 de noviembre dejando clara su obsesión en un país donde los robos con violencia y los homicidios están a la orden del día.

“Él la amaba y nunca pensó que ella pudiera estar detrás de esa puerta. Se siente muy mal por su muerte y por el daño que ha causado a la familia. Sabemos que sufre un trastorno de estrés postraumático”, pronunció el reputado abogado en la sala. Palabras corroboradas por la psicóloga del deportista, Lore Hartzenberg: “Pistorius presenta sentimientos de culpa y de remordimiento. Estamos ante un hombre que lo ha perdido todo”.

Tanto la psicóloga como Roux hablan incluso de riesgo de suicidio y apuntan como principales culpables a los medios de comunicación. “Algunos medios han asegurado que le rompió la cabeza con un bate de cricket, que había bebido… Nunca en la historia he visto tal abuso […]. Fue atacado desde el principio y ahora sabemos que hubo errores en la investigación, pero en ningún momento nadie le pidió perdón”, espetó la defensa.

La mayoría de estos errores tienen un nombre propio: Hilton Botha, el detective encargado del caso. La contaminación de pruebas fue corroborada por el propio Botha: “Sí, entré en la escena del crimen sin los protectores en los zapatos”. El detective, que tiene pendientes varios cargos por intento de homicidio, fue apartado del caso.

Sabedor de la pena a la que se podría enfrentar Oscas Pistorius, Roux trató de evitar su paso por prisión esgrimiendo dos argumentos principales: La cárcel no estaba convenientemente adaptada para discapacitados como él y que sería más útil prestando servicios sociales a la comunidad que entre rejas.



LA CAÍDA DEL MITO SUDAFRICANO

Adiós a las carreras. Adiós a los patrocinios. Adiós al orgullo nacional. Adiós al mito. El icono sudafricano cae a la misma velocidad que alcanzan sus prótesis en plena competición.

Pistorius ha visto cómo sus ‘sponsors’ lo iban abandonando uno a uno. Primero Oakley, luego Nike. Tras la retirada del anuncio ‘I am the bullet in the chamber’ (“Soy la bala en la recámara”), la marca deportiva decide romper su total vinculación con el atleta: “Nike ha suspendido su contrato con Oscar Pistorius. Consideramos que deben concederse todas las garantías procesales a Oscar y seguiremos atentamente la evolución de la situación”, confirmó la multinacional a la vez que procedía a suspender todos los eventos y campañas con el deportista.

“Después de los trágicos sucesos, hemos decidido que no hay otra opción que cancelar todas las carreras en las que tenía previsto competir para que se pueda concentrar en los procesos judiciales” confirmó Peet van Zyl, representante de Pistorius, al poco de conocerse la noticia del homicidio.
Pero más allá de las competiciones o de los patrocinadores, lo más doloroso para Pistorius es ver cómo ha pasado de héroe mundial a villano. Sudáfrica está consternada y el resto del mundo estupefacto.

“No podemos creerlo. Saber que Pistorius está acusado de asesinato es como enterarse de que el arzobispo Desmond Tutu fue sorprendido robando una caja registradora. Estamos estupefactos”, decía el diario ‘The Times’.  “Los hombres lo admiraban, las mujeres lo adoraban, los niños discapacitados se inspiraban en él. Era un brillante ejemplo de cómo extraer lo mejor de uno mismo más allá de las adversidades”, proseguía el periódico.

En Sudáfrica era más que un icono deportivo, era un ejemplo a seguir.  Desterró la palabra ‘imposible’ del diccionario y demostró que aquel niño al que le amputaron las piernas con tan sólo 11 meses era capaz de absolutamente todo, hasta de disputar unos Juegos Olímpicos de igual a igual.

Representaba la cara amable del país, la modernización de Sudáfrica, el futuro de un lugar azotado por el ‘apartheid’ y por la violencia, que vio por primera vez signos de unión nacional en una final de rugby, con François Pienaar en el campo y Nelson Mandela en el palco. Pistorius era la siguiente piedra en ese camino iniciado en 1995, pero Blade Runner decidió desviarse de ese sendero y convertirse en Blade Gunner.


LAS CLAVES DEL JUICIO

Barry Roux. Abogado de Oscar Pistorius
Astuto, inquisitivo y perspicaz. Es uno de los abogados más brillantes de Sudáfrica. Libró de la cárcel a Mankazana, el chófer que estrelló el coche en el que viajaba Zenani Mandela, quien falleció. Defendió también a Dave King, propietario del Glasgow Rangers, acusado de defraudar cantidades ingentes de dinero al Servicio de Impuestos de Sudáfrica. Absuelto.

Gerrie Nel. Fiscal 
Poder de convicción, determinación y perseverancia son sus principales armas en los tribunales. Con más de 30 años de experiencia como abogado -y reconocido con una distinción por la IAP (International Association of Prosecutors)-, Gerrie Nel fue el encargado de meter entre rejas al expresidente de la Interpol Jackie Selebi por corrupción.

Thokozile Masipa. Jueza
Meticulosa, implacable e imparcial. Así es la segunda mujer negra nombrada jueza en toda la historia de Sudáfrica, concretamente en 1998, ocho años después de graduarse en Derecho y de abandonar por completo su carrera como reportera en importantes medios de comunicación nacionales como ‘The World’, ‘Post’ o ‘The Sowetan’.


LAS 5 CLAVES DEL JUICIO

  • Estado emocional: “Nunca he visto un acusado tan devastado y arrepentido como él”, aseguró la jueza al hablar de Pistorius. El trastorno de estrés postraumático que sufre y los continuos signos de tristeza durante el proceso judicial hicieron pensar que su verdadero deseo no era asesinar a su novia.
  • Disparos: El hecho de que el deportista apretara el gatillo sabiendo que una persona estaba dentro de un pequeño espacio sin salida fue tomado muy en cuenta a la hora de dictar sentencia. Como dijo la jueza, hubiese sido distinto si simplemente hubiera escuchado un ruido sin saber quién lo había emitido.  
  • Uso de armas: Pistorius recibió entrenamiento para el uso de armas. Su temor a ser víctima de asaltos le llevó a coleccionar un gran arsenal en su casa, con municiones para las que no tenía licencia. A esto se une el hecho de haber disparado en medio de un restaurante en compañía de varios amigos, uno de ellos asumió la culpa para evitar que el atleta se viera perjudicado. 
  • Exposición mediática: Cada palabra pronunciada en el juicio ha sido sometida a un escrutinio público pormenorizado debido a una cobertura mediática escalofriante. Un canal 24 horas retransmitió el proceso judicial al completo, mostrando las imágenes de la escena del crimen e incluso a Oscar Pistorius vomitando al ver el cadáver de su novia.
  • Clase social: La jueza Masipa aseguró antes de dictar la sentencia, que sería un día triste para Sudáfrica si la sociedad percibiera que existe una justicia para los ricos y otra para los pobres. Buena parte de los sudafricanos opinan que si Pistorius no hubiese contado con un gran apoyo económico y no hubiese gozado de la repercusión social, la pena hubiera sido mayor. 


Fotografías:
Will Clayton, Global Sports Forum, Dahorsburgh, Lwp


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